SAGRADO



La sanación de Pedro de Montalvo

En 1684 llegó a Luján el virtuoso clérigo Don Pedro de Montalvo, atacado de tisis (tuberculosis pulmonar) y completamente desahuciado. Impulsado por su devoción a la Santísima Virgen, había realizado el penoso viaje para pedir a la Virgen de Luján la gracia de su curación. Casi moribundo fue llevado a la capilla y el negro Manuel le ungió el pecho con el sebo de la lámpara que ardía en el altar, y le dio de beber una infusión con algunos abrojos de los que solía desprender del vestido de la Virgen.
Don Pedro de Montalvo se sanó milagrosamente y agradecido se quedó como primer capellán, dedicado por completo al culto de la Virgen. Dio gran impulso a las obras del templo, el cual se concluyó en 1685, y el 8 de diciembre del mismo año procedió al traslado de la milagrosa imagen, en solemne procesión.
Al morir don Pedro de Montalvo dejó a la Virgen de Luján por única heredera de sus bienes. También el negro Manuel, fiel hasta su último suspiro, dejó al morir cuanto había reunido de limosnas y donaciones para mantener el culto de la Virgen.
Por su parte, dona Ana le hizo donación de una estancia que poseía en la otra banda del río y además algunos terrenos para el desarrollo de un pueblo.


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