Características
La
imagen de la Virgen de Luján es de pequeña talla (38
centímetros). Está modelada con arcilla cocida (terracota),
material que tiende a desintegrarse con el tiempo.
Su rostro es ovalado; la frente espaciosa; los ojos grandes, claros
y azules; la nariz algo aguileña; la boca pequeña y
las mejillas sonrosadas. El color del rostro es un tanto moreno. Tiene
las manos juntas y arrimadas al pecho, en actitud de quien ora humildemente.
Su vestimenta se compone de un manto azul, salpicado de estrellas
blancas y de una túnica encarnada.
Sus pies descansan sobre unas nubes, desde las cuales emerge una media
luna y cuatro cabecitas de querubes (ángeles), con sus pequeñas
alas desplegadas.
Desde un principio, y de acuerdo a la usanza de la época, se
la cubrió con vestiduras superpuestas, predominando las que
ostenta en la actualidad: túnica blanca y manto azul.
El Padre Salvaire hizo recubrir esta imagen con una coraza de plata
para impedir su disgregación. Antes de realizar esta operación,
se sacaron moldes que permitieron su reproducción auténtica.
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