SAGRADO



La Basílica

En esa época era Teniente Cura el P. Jorge María Salvaire. Durante una misión en las Salinas Grandes, en peligro de morir alanceado por los indios, el P. Salvaire invocó a la Virgen de Luján y fue salvado milagrosamente por Ella.

"Publicaré tus milagros... engrandeceré tu Iglesia" fueron los votos del P. Salvaire.

En cumplimiento de este voto publicó en 1885 la "Historia de Nuestra Señora de Luján", en dos grandes volúmenes.

Nombrado Cura Párroco en 1889, dedicó todos sus esfuerzos para concretar el proyecto de la gran Basílica. Con el apoyo de Monseñor Federico Aneiros, y la colaboración de sus compañeros de Congregación , inicia la construcción de la actual Basílica Nacional.
Al fallecer el P. Salvaire en 1899, tuvo su continuador en el Padre Vicente María Dávani, quien asumió la dirección de los trabajos con fervoroso empeño. A su muerte, en 1922, el Santuario estaba terminado es su estructura fundamental.
El santuario es de estilo gótico ojival de siglo XIII. Sus dimensiones son: longitud, 104 metros; el ancho en el crucero, 68,50 m. ; el ancho en el frente, 42 m.; altura de las dos torres mayores, 106m.
El 8 de diciembre de 1930, el Papa Pío XII otorgó oficialmente el título de Basílica al Santuario de Luján.
La imagen de la Virgen de Luján es la primera de América a la que se ha concebido los honores de la Coronación Pontificia.
En 1930, en ocasión de celebrarse el tercer centenario de la detención prodigiosa de la carreta en Luján, las autoridades eclesiásticas de Argentina, Paraguay y Uruguay, acordaron solicitar a S.S. el Papa Pío XI la confirmación oficial del Patronazgo de la Virgen de Luján sobre esas tres Repúblicas hermanas.
El domingo 5 de octubre de 1930, reunidos en el Santuario de la Virgen de Luján, los Jerarcas de la Iglesia de Argentina, Paraguay y Uruguay juraron oficialmente el Patronazgo de la Virgen de Luján.
El 3 de diciembre de 1871 se realizó la Primera Peregrinación General al Santuario de Luján. Uno de los motivos era agradecer a Dios el cese de la fiebre amarilla, que tantas vidas cegó. Desde entonces hasta nuestros días se han sucedido millares de peregrinaciones.




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