Primera
Aparición:
Una
luz resplandeciente como la del sol, pero dulce y apacible como todo
lo que viene del cielo, una Señora prodigiosamente bella se
dejó ver por Bernardita. Vestía un traje blanco, brillante
y de un tejido desconocido, ajustado al talle con un cinta azul; largo
velo blanco caía hasta los pies envolviendo todo el cuerpo.
Los pies, de una limpieza virginal y descalzos, parecían apoyarse
sobre el rosal silvestre. Dos rosas brillantes de color de oro cubrían
la parte superior de los pies de la Santísima Virgen. Juntas
sus manos ante el pecho, ofrecían una posición de oración
fervorosa; tenia entre sus dedos un largo rosario blanco y dorado
con una hermosa cruz de oro.
Todo
en Ella irradiaba felicidad, majestad, inocencia, bondad dulzura y
paz. La frente lisa y serena, los ojos eran azul celeste llenos de
amor y los labios mostraban suavidad y mansedumbre. La Señora
parecía saludarla tiernamente mientras se inclinaba ante Bernardita.
Bernardita
buscó su rosario (que traía siempre en su bolsillo),
haciendo, como para defenderse, la señal de la cruz, pero su
mano quedó paralizada. En ese momento la Virgen tomo la cruz
del rosario e hizo la señal de la cruz y le dijo a Bernardita
que lo hiciera como ella.
En
ese momento su brazo paralizado quedó libre. La Señora
empezó a pasar las cuentas del rosario entre sus dedos y Bernardita
empezó a rezar el suyo. Al terminar, la Virgen le hizo señas
con el dedo para que se acercara y entendiendo el brazo, se inclinó
dulcemente y sonrió como despidiéndose de Bernardita.
¡La Visión había desaparecido!
Bernardita
preguntó a las otras niñas si habían visto algo
y al estas responderle que no, les contó su experiencia y les
pidió silencio. Pero la hermana de Bernardita se lo contó
a su mamá. La madre no le creyó y ordenó a Bernardita
que se dejase de imaginaciones y que le estaba prohibido regresar
a la gruta.
Esa
noche, mientras rezaban el rosario en familia, Bernardita rompió
en llantos, repitiendo su invocación favorita: "Oh María
sin pecado concebida, rogad por nosotros que acudimos a ti"
Segunda
aparición:
El
día 14 de febrero, las niñas insistieron en que les
dieran permiso para regresar a la gruta. Todos pensaban que lo que
le había pasado a Bernardita era un engaño del demonio,
y entonces le dijeron que fuera a la gruta y rociara agua bendita.
Así huiría el demonio y se quedarían tranquilos.
Cuando
llegaron a la gruta, Bernardita les pidió que se arrodillaran
a rezar el Rosario. Apareció de nuevo la Virgen. El rostro
de Bernardita se transfiguró. Esta tiró el agua bendita
y dijo: "Si vienes de parte de Dios, acércate a nosotras".
El agua bendita llegó hasta los pies de la Virgen y sonriendo
con mas dulzura se acercó a Bernardita. Tomó el rosario
y se persignó con el. Empezaron ambas a rezarlo.
Al
atardecer ya toda la población comentaba las maravillas que
ocurrían en la gruta de Lourdes, pero a los comentarios se
unían las burlas, desprecios e insultos.
Tercera
Aparición:
Los
padres de Bernardita empezaron a creerle ya que ella jamás
había mentido y se caracterizaba por su obediencia. Además
los convenció la naturalidad con que ella exponía los
eventos y sus mas pequeños pormenores.
El
18 de febrero, una señora y una religiosa deseaban acompañar
a Bernardita a la gruta. Fueron con ella primero a la Santa Misa de
las 5:30 a.m. y de allí se dirigieron a la gruta. Bernardita
caminaba tan rápido que parecía como si una fuerza superior
la empujase hacia allá.
Se
arrodilló y empezó el rezo del rosario, lanzó
un grito de jubilo al ver al fondo de la gruta a la Señora.
Le preguntó si se podían quedar sus dos acompañantes
y la Virgen dijo que sí. Ellas también se arrodillaron
y se pusieron a rezar mientras encendían un cirio bendito.
Bernardita
le pasó un papel a la Virgen pidiéndole que escribiera
cualquier cosa que deseaba comunicarle.
La
Virgen le dijo: "Lo que tengo que comunicarte no es necesario
escribirlo, hazme únicamente el regalo de venir aquí
durante quince días seguidos". Bernardita se lo prometió
y la Virgen le respondió: "Yo también te prometo
hacerte dichosa, no ciertamente en este mundo, sino en el otro"
La
quincena milagrosa:
El
rumor de las apariciones se esparció rápidamente y una
gran multitud acudió a la gruta.
19
de febrero: Llegó Bernardita a la gruta acompañada de
sus padres y un centenar de personas. A partir de este día,
iba a todas las apariciones con una vela encendida.
20
de febrero: Alrededor de 500 personas la acompañaban.
21
de febrero: Varios miles de personas llenaban todos los alrededores
de la gruta. Hubo un momento en que la aparición parecía
hacerse hacia atrás, y como hundirse en el interior de la roca.
Para no perderla de vista, Bernardita fue acercándose de rodillas.
Observó que la Virgen se había puesto triste. Le pregunto,
¿qué te pasa?, ¿qué puedo hacer?
La
Virgen respondió: "Rogad por los pecadores".
Bernardita
era objeto de toda clase de burlas, persecuciones y ofensas. Incluso
las autoridades civiles tomaron carta en el asunto. El comisario llegó
a recogerla para hacerle un largo examen. Amenazó con llevarla
a la cárcel si continuaba yendo a la gruta. Uno de los principales
médicos de Lourdes se dedicó a estudiarla,observarla
y examinarla. Este llegó a la conclusión que en Bernardita
no había ningún signo de alucinación, histeria
o escape de la realidad. Dijo así: "Aquí hay un
hecho extraordinario, totalmente desconocido a la ciencia y a la medicina"
Sin
embargo, las persecuciones no terminaron; la policía continuó
tratándola indignamente. El Párroco de Lourdes la defendió
enérgicamente. En todo esto Bernardita se mantuvo firme pero
con humildad, nunca tomando una posición defensiva, ni de ataque
contra nadie.
22
de febrero: La Virgen no se le apareció. Todos se burlaban
de Bernardita. Ella lloraba pensando que quizás había
cometido alguna falta y que por eso la Virgen no se le había
aparecido. Pero tenía la firme esperanza de volver a verla.
Una
de las cosas que mas sorprendía a la gente era ver a una humilde
y sencilla pastorcita, carente de adecuada educación, saludar
con gracia y dignidad a la Virgen al concluir la aparición.
Le preguntaron una vez: "Dime, ¿quién te ha enseñado
a hacer tan graciosos saludos?". "Nadie, contestó,
no se como habré saludado, trato de hacerlo como lo hace la
Visión y ella me saluda de este modo cuando se marcha."
23
de febrero: Primera vez que la Virgen formula una orden concreta.
Ante 10 mil personas la Virgen le da a Bernardita un secreto que solo
a ella le concierne y que no puede revelar a nadie. También
le enseñó una oración que le hacía repetir,
pero que no quiso que la diera a conocer.
La
Virgen le dijo: "Y ahora, hija mía, ve a decir a los sacerdotes
que aquí, en este lugar, debe levantarse un Santuario, y que
a el debe venirse en procesión"
Bernardita
se dirigió inmediatamente hacia la Iglesia a darle el mensaje
al Párroco. El sacerdote le preguntó el nombre de la
Señora, a lo cual Bernardita le respondió que no sabía.
Después
de escucharla, el párroco le dijo: "Puedes comprender
que yo no puedo bastarme de tu solo testimonio; di a esa gran Señora
que se de a conocer; si es la Virgen, que lo manifieste mediante un
gran milagro. ¿No dices que se te aparece encima de un rosal
silvestre? Entonces dile de mi parte, que si quiere un Santuario,
que haga florecer el rosal¨.
24
de febrero: Toda la gente quiso saber que pasaría con el encargo
del Párroco y si la Virgen haría el milagro del rosal.
Bernardita como siempre llegó a la gruta y se arrodilló,
sin poner atención en absoluto a la gente que iba por curiosidad.
Bernardita
le contó a la Virgen lo que el sacerdote le había pedido.
La Virgen solo sonrió, sin decir una palabra. Después
la mando a rogar por los pecadores y exclamo tres veces: ¨¡Penitencia,
Penitencia, Penitencia!¨Le hizo repetir estas palabras y Bernardita
lo hacia mientras se arrastraba de rodillas hasta el fondo de la gruta.
Ahí le reveló un secreto personal y después desapareció.
Bernardita
por humildad no relató todo los detalles, pero los testigos
contaron que también se le vio besar la tierra a intervalos,
La Virgen le había dicho: "Rogaras por los pecadores...Besarás
la tierra por la conversión de los pecadores". Como la
Visión retrocedía, Bernardita la seguía de rodillas
besando la tierra.Bernardita se volvió hacia los asistentes
y les hacia señas de: "Ustedes también besen la
tierra"
Desde
entonces se le fue encomendada a Bernardita la penitencia por los
pecadores. Un día la Virgen la mandó a subir y bajar
varias veces la gruta de rodillas, la Virgen tenía la cara
de tristeza.
"La
Virgen me lo ha mandado por mi y por los demás" dijo ella.
25
de febrero: "Hija mía¨, le dijo en la Visión,
¨quiero confiarte solamente para ti el ultimo secreto; igualmente
que los otros dos, no los revelaras a ninguna persona de este mundo"
Y
ahora -le dijo la Virgen después de un momento de silencio-
ve a beber y lavarte los pies a la fuente, y come de la hierba que
hay allí.
Bernardita
miro a su alrededor pues no miraba ninguna fuente. Ella pensó
que la Virgen la mandaba al torrente y se dirigió hacia allá.
La
Virgen la detuvo y le dijo: "No vayas allá, ve a la fuente
que está aquí". Le señaló hacia el
fondo de la gruta.
Bernardita
subió y, cuando estuvo cerca de la roca, buscó con la
vista la fuente no encontrándola, y queriendo obedecer, miró
a la Virgen. A una nueva señal Bernardita se inclinó
y escarbando la tierra con la mano, pudo hacer en ella un hueco. De
repente se humedeció el fondo de aquella pequeña cavidad
y viniendo de profundidades desconocidas a través de las rocas,
apareció un agua que pronto llenó el hueco que podía
contener un vaso de agua.
Mezclada
con la tierra cenagosa, Bernardita la acerco tres veces a sus labios,
no resolviéndose a beberla. Pero venciendo su natural repugnancia
al agua sucia, bebió de la misma y se mojó también
la cara. Todos empezaron a burlarse de ella y a decir que ahora si
se había vuelto loca. Pero, ¡...misteriosos designios
de Dios!, con su débil mano acababa Bernardita de abrir, sin
saberlo, el manantial de las curaciones y de los milagros mas grandes
que han conmovido la humanidad
El
agua milagrosa de Lourdes ha sido analizada por hábiles químicos:
es un agua virgen, muy pura, un agua natural que carece de toda propiedad
térmica. Además tiene la peculiaridad que ninguna bacteria
sobrevive en ella. (Simboliza la Inmaculada Concepción, en
cuyo ser nunca hubo mancha de pecado original ni personal)
26
de febrero: El agua milagrosa obró el primer milagro. El buen
párroco de Lourdes había pedido una señal, y
en vez de la muy pequeña que había pedido, la Virgen
acababa de darle una muy grande, y no solo a el, sino a toda la población.
El
primer milagro de curación
Había en Lourdes un pobre obrero de las canteras, llamado Bourriette,
quien veinte años antes había tenido el ojo izquierdo
horriblemente mutilado por la explosión de una mina. Era un
hombre muy honrado y muy cristiano. Mandó a la hija a buscarle
agua a la nueva fuente y se puso a orar, aunque estaba un poco sucia,
se froto el ojo con ella. Comenzó a gritar de alegría..Las
negras tinieblas habían desaparecido; no le quedaba mas que
una ligera nubecilla, que fue desapareciendo al seguir lavándose.
Los médicos habían dicho que el jamás se curaría.
Al examinarlo de nuevo no quedo mas remedio que llamarle a lo sucedido
por su nombre: milagro. Y lo mas grande era que el milagro había
dejado las cicatrices y las lesiones profundas de la herida, pero
había devuelto aun así la vista. Muchos milagros siguen
sucediendo en Lourdes por lo que en el santuario hay siempre una multitud
de enfermos.
La
primera vela en la gruta de Lourdes
Un
día al final de la aparición, Bernardita se acerco a
su tía que la acompañaba y le dijo: ¿Quieres
darme una vela y permitirme dejarla en la gruta? Entonces se dirigió
hasta el fondo de la gruta y allí la dejo encendida, apoyándola
en la roca.
Esta
vela quizás en un momento fue la única; ahora son millones
las que arden constantemente ante la imagen de la Virgen. La vela
encendida es un hermoso símbolo: la cera blanca y virgen de
la que esta formada, siempre ha representado la humanidad que Cristo
tomó de María, y que unida a la Divinidad es la luz
del mundo. Como la cera de la vela, esta humanidad sagrada se consumirá
delante de Dios en adoración, suplicas y acción de gracias.
La luz de la vela, resplandeciente y radiante, simboliza la Divinidad
del Hijo de María. La vela encendida representa igualmente
al cristiano, que iluminado por la fe debe consumirse delante de Dios
como víctima de penitencia y amor.
El
2 de marzo, Bernardita fue de nuevo a ver al párroco de Lourdes,
recordándole la petición de la Virgen de levantar un
Santuario en el lugar de las apariciones. El párroco le contesto
que era obra del Obispo quien ya estaba enterado de la petición
y sería el encargado de poner por obra el deseo celestial de
la Visión.
Ultimo
día, 4 de marzo, siguiendo su costumbre, Bernardita, antes
de dirigirse a la gruta, asistió a la Santa Misa. Al final
de la aparición, tuvo una gran tristeza, la tristeza de la
separación. ¿Volvería a ver a la Virgen?
La
Virgen siempre generosa, no quiso que terminara el día sin
una manifestación de su bondad: un gran milagro, un milagro
maternal, coronación de la quincena de apariciones. milagro:
un niño de dos años estaba ya agonizando, se llamaba
Justino. Desde que nació tuvo una fiebre que iba poco a poco
desmoronando su vida. Sus padres, ese día, lo creían
muerto. La Madre en su desesperación lo tomó y lo llevó
a la fuente. El niño no daba señales de vida. La madre
lo metió 15 minutos en el agua que estaba muy fría.
Al llegar a la casa, notó que se oía con normalidad
la respiración del niño. Al día siguiente, Justino
se despertó con tez fresca y viva, sus ojos llenos de vida,
pidiendo comida y sus piernas fortalecidas. Este hecho conmocionó
a toda la comarca y pronto a toda Francia y Europa; tres médicos
de gran fama certificaron el milagro, llamándolo de primer
orden.
Entonces
el gobernador de Tarbes, ciudad a la que pertenecía Lourdes,
reunió a todos los alcaldes de la zona para dar instrucciones
precisas de prohibir de inmediato la asistencia a la gruta de todo
ciudadano. Todo fue en vano, cada día acudían mas peregrinos
de todas partes.
No
obstante las persecuciones, las burlas y las injurias, Bernardita
continuaba visitando la Gruta. Iba a rezar el Rosario con los peregrinos.
Pero la dulce visión no aparecía. Ella ya estaba resignada
a no volver a ver a la Virgen.
El
25 de Marzo, día de la Anunciación, Bernardita se sintió
fuertemente movida a ir a la Gruta; muy contenta obedeció ese
llamado en su corazón, y se fue inmediatamente hacia la Gruta.
Como
era una fecha solemne, los peregrinos tenían la esperanza de
que la Virgen se aparecería y cuando llego Bernardita se asombró
de la cantidad de personas que encontró. Fue este día
25, en la historia de las apariciones, un día de gloria. Bernardita
volvió a preguntarle a la Señora.."quieres tener
la bondad de decirme quien eres y cual es tu nombre?" (la visión
resplandecía mas que nunca; sonriendo siempre, y siendo su
sonrisa la única respuesta.)
Bernardita
insistió..."¿quieres decirme quien eres?, te lo
suplico Señora Mía".
Entonces
la Señora apartó su vista de Bernardita, separó
sus manos, hizo deslizar en su brazo el rosario que tenía en
sus dedos, levanto a un mismo tiempo sus manos y su cabeza radiante,
en tanto que sus manos se juntaron delante del pecho, su cabeza se
afirmo y, mas resplandeciente que la luz del sol, dirigida la vista
al cielo dijo: "YO SOY LA INMACULADA CONCEPCIÓN",
y así desapareció, dejando en Bernardita esta imagen
y ese nombre.
Bernardita,
oía por primera vez esas palabras. Mientras se dirigía
a la casa parroquial, para contarle al párroco (ya que este
le había dado el encargo de preguntar a la visión como
se llamaba), iba ella por todo el camino repitiendo "Inmaculada
Concepción", esas palabras tan misteriosas y difíciles
para una niña analfabeta.
Cuando
el párroco oyó el relato de Bernardita, quedó
asombrado. ¿Como podía una niña sin ninguna instrucción
religiosa saber el dogma que solo unos cuatro años antes había
la Iglesia promulgado? En 1854, el Papa Pío IX había
definido el dogma de la Inmaculada Concepción.
El
sacerdote comprobó que Bernardita no se había engañado,
era ella, la Virgen Santísima, la soberana Madre de Dios quien
se le aparecía en la Gruta.
5
de Abril: El día lunes de Pascua, volvió a la gruta,
rodeada de una verdadera multitud de personas que oraban con ella.
Bernardita arrodillada como era de costumbre habitual, tenia en la
mano izquierda la vela encendida que le acompañaba en todas
las ocasiones y la apoyaba en el suelo. Absorta en la contemplación
de la Reina de los cielos, y mas sabiendo ahora con seguridad que
era la Virgen Santísima, levanto sus manos y las dejo caer
un poco, sin percatarse que las tenia sobre el extremo de la vela
encendida; entonces la llama comenzó a pasar entre sus dedos
y a elevarse por encima de ellos, oscilando de un lado para el otro,
según fuera el leve soplo del viento.
Los
que estaban ahí gritaban: "se quema". Pero ella permanecía
inmóvil. Un médico que estaba cerca de Bernardita sacó
el reloj y comprobó que por mas de un cuarto de hora la mano
estuvo en medio de la llama, sin hacer ella ningún movimiento.
Todos gritaban ¡milagro! El medico comprobó que la mano
de Bernardita estaba ilesa.
Después
que terminó la aparición: uno de los espectadores aproximó
a la mano de Bernardita la llama de la misma vela encendida, y ella
exclamó: "¿Oh que quiere usted, quemarme?.
Ultima
aparición:
Fue
el día 16 de Julio, día de la Virgen del Carmen. Bernardita
se siente de nuevo movida a ir a la gruta, que esta cercada, vigilada
y prohibida. Va acompañado de una tía y unas vecinas.
Bajan por praderas contiguas a la gruta. Se arrodillaron lo mas cerca
posible de la gruta pero sin poder llegar a ella. Bernardita recibe
la ultima visita de la Virgen y diría: "Nunca se había
aparecido tan gloriosa".
Bernardita
había cumplido su misión, con gran amor y valentía
ante todos los sufrimientos que tuvo que sobrellevar y ante todos
los obstáculos que el Enemigo puso en su camino. Su confesor
dijo repetidamente: "La mejor prueba de las apariciones es Bernardita
misma, su vida"
Fuente: Centro Católico de Evangelización
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