¿Cómo
se practica esta devoción? (se recomienda hacerla
diariamente)
1-Como toda oración la comienzo pidiendo perdón
por mis pecados, puedes hacerlo con tus propias palabras o con el
siguiente Acto de contrición:
"Señor mío, Jesucristo, me arrepiento profundamente
de todos mis pecados. Humildemente suplico tu perdón y por
medio de tu gracia concédeme ser verdaderamente merecedor de
tu amor, por los méritos de tu Pasión y Muerte y por
los dolores de tu Madre santísima"
2-Oración preparatoria
Virgen Inmaculada, madre de Piedad, llena de aflicción y amargura,
te suplico ilustres mi entendimiento y enciendas mi voluntad para
que con espíritu fervoroso contemple tus santos dolores y pueda
conseguir las gracias prometidas a los que reflexionen sobre tus sufrimientos.
Amén.
3-Rezar
un Ave María por cada dolor mientras lo meditamos.
Quienes quieren hacer una meditación más profunda rezan
un Padre Nuestro, 7 Ave Marías y un Gloria por cada dolor.
María quiere que meditemos en sus dolores, por eso estamos
invitados en cada dolor a leer la cita bíblica o recrear el
momento en nuestro interior, tratando de vivir lo que experimentó
el Corazón de Nuestra Madre. Puede ayudarnos cerrar los ojos
al orar el Ave María para seguir "compartiendo" ese
momento doloroso con María.
Primer
dolor:
La profecía de Simeón,( se puede leer Lc 2, 22-35)
Breve meditación (por ejemplo : "Me compadezco, Madre
Dolorosa, por el dolor que padeciste con el anuncio de Simeón
cuando dijo que tu corazón sería el blanco de la Pasión
de tu Hijo. Haz, Madre Mía, que sienta en mi interior la Pasión
de tu Hijo y tus dolores" U otra que surja en tu interior en
ese momento).
Rezar 1 Ave María .
Segundo
dolor :
La persecución de Herodes y la huida de la Sagrada Familia
a Egipto (leer Mt 2, 13-15)
Breve meditación (por ejemplo:" Me compadezco, Madre Dolorosa,
por el dolor que padeciste en el destierro a Egipto, pobre y necesitada
en aquel largo camino. Haz, Señora, que sea libre de las persecuciones
de mis enemigos" u otra que surja en tu corazón)
Rezar un Ave María .
Tercer
dolor :La
pérdida del Niño a los 12 años en el templo de
Jerusalén por 3 días (leer Lc 2, 41-50)
Breve meditación (por ejemplo: "Me compadezco, Madre Dolorosa,
por el dolor que padeciste con la pérdida de tu Hijo durante
tres días en Jerusalén. Concédeme lágrimas
de verdadero dolor para llorar culpas por las veces que he perdido
a mi Dios y que lo halle para siempre" u otra reflexión
que surja en tus interior).
Rezar un Ave María.
Cuarto
dolor : Su
encuentro con Nuestro Señor Jesucristo cargado con la cruz,
en la calle de la Amargura
Breve
meditación (por ejemplo: " Me compadezco, Madre Dolorosa,
por el dolor que padeciste al ver a tu Hijo con la cruz sobre los
hombros, caminando al Calvario con escarnio, baldones y caídas.
Haz, Señora, que lleve con paciencia la cruz de la mortificación
y de los trabajos cotidianos" u otra que surja espontáneamente
en ti).
Rezar un Ave María.
Quinto
dolor: La
crucifixión de Jesús (leer Jn 19, 17-39)
Breve meditación (por ejemplo: " Me compadezco, Madre
Dolorosa, por el dolor que padeciste al ver morir a tu Hijo clavado
en la cruz entre dos ladrones. Haz, Señora, que viva crucificado
con mis vicios y pasiones" u otra que brote de tu interior)
Rezar un Ave María .
Sexto
dolor :
Cuando recibió en sus brazos su Sacratísimo Cuerpo descolgado
de la Cruz (leer Mc 15, 42-46)
Breve meditación (por ejemplo: "Me compadezco, Madre Dolorosa,
por el dolor que padeciste al recibir en vuestros brazos aquel santísimo
cuerpo difunto y desangrado, con tantas llagas y heridas. Haz, Señora,
que mi corazón viva herido de amor y muerto a todo lo profano"
u otra reflexión que experimentes de hacer).
Rezar un Ave María.
Séptimo
dolor
Cuando lo depositó en el sepulcro, quedándose Ella en
la más triste soledad (Jn 19, 38-42)
Breve meditación (por ejemplo: "Me compadezco, Madre Dolorosa,
por el dolor que padeciste en tu soledad, sepultado ya tu Hijo. Haz,
Señora, que yo quede sepultado a todo lo terreno y viva sólo
para Ti y sienta en mi interior la Pasión de tu Hijo y tus
dolores"
u otra reflexión espontánea que brote en ti)
Rezar un Ave María .
4-Oración
final
Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María, morada de
pureza y santidad, cubre mi alma con tu protección maternal
a fin de que siendo siempre fiel a la voz de Jesús, responda
a su amor y obedezca a su divina voluntad. Quiero, Madre Mía,
vivir íntimamente unido a tu Corazón que está
totalmente unido al de tu Divino Hijo. Átame a tu Corazón
y al Corazón de Jesús con tus virtudes y dolores. Protégeme
siempre. Amén.
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