Su
testimonio y milagro último
Antes
de ser condenado fue llevado ante el emperador Claudio que le
dice: "¿por qué no quieres gozar de nuestra
amistad, sino ser amigo de los cristianos? Yo te oigo alabar de
hombre sabio y cuerdo y por otra parte de te veo vano y supersticioso".
Responde Valentín: "Si conocieses
el don de Dios, serías dichoso tú y bienaventurada
tu república: darías de mano a los demonios y falsos
dioses y adorarías a Jesucristo, único Dios verdadero".
Siguió hablando de tal manera que casi
persuade a Claudio, por lo que un prefecto llamado Calpurnio comienza
a dar grandes voces y Claudio temiendo al alboroto termina la
audiencia y ordena su castigo si no reniega de la fe.
Al llegar a la casa del lugarteniente Asterio,
Valentín dice:"oh luz verdadera del mundo, alumbra
a tantos hombres que viven ciegos en las tinieblas del paganismo".
Asterio le dice que pruebe eso que dice curando a una niña
ciega que ama como si fuera su hija. La niña es curada
por lo que Asterio, su esposa y toda su familia (46 personas)
se convierten a la fe cristiana abandonando los ídolos
por lo que ellos también son martirizados.