SAGRADO



Santa Teresita

Anécdotas de su niñez

A los 10 años, estando enferma, le rogó a la Virgen María y "de pronto la imagen que estaba ante mí se animó, la Virgen María se tornó hermosísima a mis ojos, tan hermosa, que jamás encontraré expresión alguna que defina esta belleza divina: pero, lo que penetró hasta el fondo de mi alma fue su arrebatadora sonrisa. Entonces, todos mis dolores se desvanecieron y dos gruesas lágrimas corrieron silenciosamente por mis mejillas...ah! eran lágrimas de alegría celestial y sin mezcla. ¡La santísima Virgen ha avanzado hacia mi, me ha sonreído!, ¡Qué feliz soy! Pensaba".

Su enfermedad
El viernes santo de 1897, después de haber prolongado la oración hasta medianoche, se acostó muy fatigada. Al poco rato sintió subir una oleada de su pecho y hervir en su garganta. Por mortificación no encendió la lámpara, pero al día siguiente observó su pañuelo lleno de sangre. Se llenó de alegría al considerar que aquello era "el dulce y lejano murmullo de la llegada de Cristo". Por aquellos días empezó a hablar de la lluvia de rosas que haría caer sobre la tierra después de su muerte. En junio de 1897 es llevada a la enfermería del convento y no volvió a salir de allí. Padeció fuertes hemorragias y su agonía se prolongó días enteros. Decía: "No voy a saber morir nunca. Nunca creí que fuese posible sufrir tanto, pero no me arrepiento de haberme entregado al amor".

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