
Su
pensamiento
Redentor misericordioso y justo juez
Considerando la gloria que tenéis, Dios mío, aparejada
a los que perseveran en hacer vuestra voluntad, y con cuantos trabajos
y dolores la ganó vuestro Hijo y cuán mal lo teníamos
merecido y lo mucho que merece que no se desagradezca la grandeza
de amor que tan costosamente nos ha enseñado a amar, se ha
afligido mi alma en gran manera.
¿Cómo es posible, Señor, se olvide todo esto
y que tan olvidados estén los mortales de Vos cuando os ofenden?
¡ Oh Redentor mío! ¡ Y cuán olvidados
se olvidan de sí! Y que sea tan grande vuestra bondad, que
entonces os acordéis Vos de nosotros, y que habiendo caído
por heriros a Vos de golpe mortal, olvidado de esto nos tornéis
a dar la mano y despertéis de frenesí tan incurable
para que procuremos y os pidamos salud ¡ Bendito sea tal Señor,
bendita tan gran misericordia, y alabado sea por siempre por tan
piadosa piedad!.
¡ Oh ánima mía! Bendice para siempre a tan gran
Dios ¿ Cómo se puede tornar contra El? Oh, que a los
que son desagradecidos, la grandeza de la merced les daña.
Remediarlo Vos, mi Dios. ¡ Oh hijos de los hombres!, ¿Hasta
cuándo seréis duros de corazón y le tenéis
para ser contra este mansísimo Jesús? ¿Qué
es esto? ¿Por ventura permanecerá vuestra maldad contra
El? No, que se acaba la vida del hombre como la flor del heno ,
y ha de venir el Hijo de la Virgen a dar aquella terrible sentencia.
¡ Oh , poderoso Dios mío! , pues aunque no queramos,
nos habéis de juzgar. ¿Por qué no miramos lo
que nos importa teneros contento para aquella hora? Mas, ¿Quién
no querrá Juez tan justo?. Bienaventurados los que en aquel
temeroso punto se alegraren con Vos,
¡ Oh Dios y Señor mío! Al que Vos habéis
levantado y él ha conocido cuán míseramente
se perdió por ganar un muy breve contento y está determinado
a contentaros siempre, y ayudándole vuestro favor (pues no
faltáis, Bien mío de mi alma, a los que os quieren,
ni dejáis de responder a quien os llama), qué remedio,
Señor, para poder después vivir, que nos sea muriendo,
con la memoria de haber perdido tanto bien como tuviera estando
en la inocencia que quedó del bautismo?. La mejor vida que
puede tener es morir siempre con este sentimiento; mas el alma que
tiernamente os ama ¿ Cómo lo ha de poder sufrir?
Mas qué desatino os pregunto, ¡ Señor mío!
Parece que tengo olvidadas vuestras grandezas y misericordias, y
cómo venistes al mundo por los pecadores y nos comprastes
por tan gran precio y pagastes nuestros falsos contentos con sufrir
tan crueles tormentos y azotes. Remediaste mi ceguedad con que atapasen
vuestros divinos ojos, y mi vanidad con tal cruel corona de espinas.
¡Oh Señor, Señor! todo esto lastima más
a quien os ama; sólo consuela que será alabada para
siempre vuestra misericordia cuando se sepa mi maldad, y con todo,
no sé si quitarán esta fatiga, hasta que con veros
a Vos se quiten todas las miserias de esta mortalidad.
SANTA
TERESA DE JESUS | DATOS | ORACIONES|PERSONALIDAD
| PENSAMIENTO |TRANSVERBERACION
| ANECDOTAS | REFLEXIONES
| ENSEÑANZAS
Enviale
esta pagina a un amigo