Asombroso
Mientras era pastor, en la ermita de la Virgen, Esta le dijo: "no temas, Ramón, porque yo te recibo desde ahora por hijo mío". En Africa, las torturas fueron muy duras: es desvestido y azotado públicamente y para impedirle predicar a Jesús y su Evangelio le taladraron los labios con un hierro candente y el pusieron un candado.