Los
santos suelen ser objeto de devoción de muchísimas
personas :Se recurre a ellos para solucionar problemas inmediatos:
la salud de un hijo, la felicidad de un hogar, el resultado
de un examen pero muchas veces no se los considera ejemplos
de vida, no se establece su relación explícita
con Cristo , mas bien a veces se olvidan que son hombres que
han vivido como nosotros y han luchado para ser fieles al
Evangelio y se los deforma considerando en ellos la posibilidad
de una acción mágica y hasta se los ve como
semidioses.
Ellos
son mujeres o hombres, niños, jóvenes o adultos,
laicos o consagrados, célibes, casados o viudos, son reyes
o súbditos, son doctores o legos, son ricos o pobres, son
sanos o enfermos, son Papas, arzobispos, obispos, sacerdotes o
miembros del pueblo.... que eligieron vivir las enseñanzas
de Jesús de Nazareth hasta el final.
La
mayoría de las personas considera la santidad como algo
prácticamente inalcanzable. Se escucha: "somos
humanos", "cada uno hace lo que puede". La
santidad no consiste en una vida extraña, ni en una vida
perfecta, llena de virtudes y sin dificultades sino en la unión
con Jesús y el vivir el amor que El propone.
Todos
estamos convocados por Dios a la santidad y la Iglesia nos
presenta la vida y el testimonio de quienes ya abrazan a Dios
Padre en la Vida Eterna y que nos alienta mientras peregrinamos
en la historia y el mundo.
Ellos están íntimamente unidos a la Iglesia
que peregrina en la tierra : su vida nos habla de Jesús,
su ejemplo nos anima y su oración nos fortalece.
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