SAGRADO




Efluvios olorosos (perfume)

   El padre Pío exhalaba un efluvio de inconfundible fragancia, como de violetas o de ciclamines.
   Era un efluvio intermitente y no todos lo percibían.
A veces se percibía a distancia de muchos kilómetros con sólo pensar en Él o con sólo hablar con él.
Este perfume parecía salir de la sangre que manaba.

   Esos efluvios pueden ser considerados como un aviso de la presencia y protección del Padre Pío. San Pablo en la segunda carta a los Corintios capítulo 2, versículo 15 dice que debemos ser "el buen perfume de Cristo" a través de nuestras virtudes y obras y ciertamente el padre Pío lo era.