SAGRADO






Llamado a la Co-redención

La vida del Padre Pío fue llamada a servir en la misión redentora de Jesucristo, por lo que tiene que sufrir mucho moral y físicamente.
Estos sufrimientos lo purifican y encienden cada vez más del amor de Dios.
En 1912 escribe: "Sufro, sufro mucho pero no deseo para nada que mi cruz sea aliviada, porque sufrir con Jesús es muy agradable".
En una carta escrita por el Padre Pío en 1913 decía: "El Señor me hace ver como en un espejo, que toda mi vida será un martirio".
A una hija espiritual le dijo un día: "El sufrimiento es mi pan de cada día. Sufro cuando no sufro.
Las cruces son las joyas del Esposo, y de ellas soy celoso. ¡Ay de aquel que quiera meterse entre las cruces y yo!".