Padre
Pío el primer sacerdote estigmatizado
Se llamaba Francisco Forgione, nació en Pietrelcina (Benevento,
Italia) el 25 de mayo de 1887.
Fue
el cuarto hijo de 8 de Orazio Forgione y María Giuseppa Di
Nunzio (campesinos analfabetos). Es puesto bajo la protección
de san Francisco de Asís al ser bautizado al día siguiente
de nacer. El padre dos veces emigró a América para poder
sostener a su familia, la primera a Nueva York, (Estados Unidos) y
luego a Buenos Aires (Argentina).
El 6 de enero de 1903 ingresa como seminarista en la Orden de los
Capuchinos.
Era muy enfermo y de carácter reservado. En el noviciado cambia
el nombre de Francisco por Pío, en honor de san Pío
V.
Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1910 en la catedral de Benevento
(Italia).
El 28 de julio de 1916 llega a San Giovanni Rotondo (Foggia) donde,
salvo breves interrupciones, vivió hasta su muerte, acaecida
el 23 de septiembre de 1968.
Un día escuchó una voz proveniente del tabernáculo:
"serás afligido, coronado con espinas y clavado en
la cruz como San Francisco".
En Pietrelcina celebraba misas que a veces duraban 4 horas.
Allí comienza a correr la fama de fraile "distinto".
A veces caía de bruces en las gradas del altar, en éxtasis,
no sabiendo explicar que le había sucedido.
Fue estigmatizado.
Dedicaba mucho tiempo a la oración. Decía : "me
parece que el tiempo huye rápidamente y jamás tengo
tiempo suficiente para orar".
Amaba la Eucaristía y la celebraba con gran devoción.
Tenía una veneración especial por la Virgen María,
siendo muy devoto del rezo del Santo Rosario (se decía que
rezaba hasta 45 rosarios diarios).
Fundó los "Grupos de oración" y un moderno
hospital que fue llamado "Casa de alivio de los sufrimientos".
Las llagas del Padre Pío se transformaron en el centro de un
vasto fenómeno de religiosidad, de devoción y también
meta turística de curiosos y excursionistas. Generaron
distintas actitudes aún dentro de la misma Iglesia.
Entre 1923 y 1933 le fue prohibido celebrar misa en público
y comunicarse con sus hijos espirituales, víctima de calumnias.
Pío continúa orando, haciendo penitencia y en una
adhesión incondicional a la Iglesia.
Peregrinaban
a san Giovanni Rotondo desde todas partes del mundo para participar
de la Santa Misa y para confesarse. Recibía numerosas cartas
pidiendo oración y consejo.
El altar y el confesionario fueron los dos polos de su vida. Desde
la noche anterior la gente se agolpaba en la puerta para poder tener
un lugar en la Misa de la mañana. Padre Pío dedicaba
muchísimas horas a confesar (hasta 16 horas).
Fueron innumerables las conversiones.
Tenía dones extraordinarios:
Discernimiento de espíritus, profecía, curación,
bilocación, perfume, estigmas.
El Padre Pío decía de si mismo: "Yo sólo
deseo ser un pobre fraile que reza".
Fue beatificado 2 de mayo de 1999.
Fue canonizado el 16 de junio del 2002 por Juan Pablo II.
El santuario del Padre Pío en San Giovanni Rotondo es el segundo
santuario más visitado, después del Tepeyac (Virgen
de Guadalupe).