

SAN
MAXIMILIANO |DATOS|ORACION|ANECDOTA|ASOMBROSO
|PENSAMIENTO
Anécdotas
Estando
ya detenido, en la prisión de Pawiak, el jefe de las secciones
de Asalto, al recorrer las galerías se encuentra con un hombre
enclenque que tiene la osadía de vestir el hábito religioso.
Le arranca con odio el rosario que lleva a la cintura y le grita entre
insultos:
"¿Crees tú en estas patrañas?".
"Sí, creo" fue la respuesta y sonó una bofetada
y otra, Maximiliano se pliega en dos y siente el sabor de la sangre
en la boca.
"Y...todavía ¿ crees?".
"Oh sí, creo firmemente". Y otra tanda de golpes
e insultos, el Padre cae una y otra vez.
El jefe se aleja, taconeando, cuando su víctima ya no se mueve.
SAN
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