SAN
JUAN NEPOMUCENO
Felipe
Santos
Etimológicamente
significa "Dios es misericordia". Viene de la lengua
hebrea.
Vino al mundo este joven en Bohemia, República
checa en la actualidad, en marzo de 1811, y murió en Filadelfia
en el 1860.
Al ser hijo de madre checa y de padre
bávaro tuvo la inmensa suerte de aprender francés,
inglés, italiano, español y gaélico.
Su única intención era tener una digna preparación
para predicar el Evangelio de Dios a todos los inmigrantes que
llegasen de Europa a Estados Unidos.
A pesar de las dificultades de su familia e
incluso de su obispo, se marchó a Nueva York para entrar
en los Redentoristas.
Pasados unos años, le nombraron obispo
de Filadelfia. Desde esta sede no paraba de hacer viajes y visitas
a otras ciudades americanas de relevancia, para ver a los inmigrantes
europeos y entenderse con ellos en su propia lengua.
Todo el tiempo que tenía libre - si es
que lo tenía - lo dedicaba a animar a los demás.
Tuvo la osadía de enfrentarse con una
concepción anticuada de la parroquia. Por eso amplió
su campo a actividades nuevas y a la creación de escuelas
anejas. Se vieron pronto llenas por la educación y el nivel
cultural que tenían los chicos y las chicas. Eran
la admiración de las autoridades y de los padres que confiaban
plenamente a sus hijos a estos centros.
Cuando hizo su visita al Papa (cada cinco años) en 1854,
tuvo lugar la definición del dogma de la Inmaculada Concepción.
El ya comentaba que los obispos americanos habían elegido
como patrona de América a la Inmaculada.
Escribía artículos para la prensa y también
dos catecismos. No cesaba de trabajar en las cosas más
variadas que uno se pueda imaginar. Por eso, agotado, murió
en 1860.
¡Felicidades
a quienes lleven este nombre!
"El
cultivo de la memoria es tan necesario como el alimento para el
cuerpo" (Cicerón).
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