SAGRADO




Otros hechos de su vida

   Desde su infancia le impregna la fe en Dios , compartida con sus conciudadanos. Educado por su nodriza, María de Garin, mujer de un herrero, Iñigo realiza la mezcla de la fe de sus señoriales padres con la sencilla devoción de la gente del pueblo. A la edad de 13 o 14 años va a servir al rey en la residencia de Juan Velázquez de Cuéllar, Tesorero general de los reyes de Castilla. Allí adquiere las nociones castellanas de honor, lealtad y servicio al rey .
   En su Autobiografía, habla de esto como de una época en que "fue hombre dado a las vanidades del mundo... con un grande y vano deseo de ganar honra". Estaba al servicio de Antonio Manrique, virrey de Navarra, hasta el 20 de mayo de 1521, cuando en el sitio de Pamplona, una bala de cañón lo alcanza.
Herido, frustrado en sus deseos de lecturas novelescas al estilo de Amadís de Gaula, para pasar las horas interminables de su convalecencia, Iñigo descubre en la Vida de Cristo de Ludolfo el Cartujo y en un libro de vida de santos, la fe que había recibido.
   Yendo a Monserrat se percibe en él el deseo de reparar sus pecados y el de hacer grandes penitencias, ya que hace una confesión general, cuelga su espada y su daga junto a la Virgen María y regala sus vestidos costosos a los pobres y se viste con ropas ásperas.
   En Manresa, pequeña ciudad próxima a Monserrat , es donde Ignacio, durante varios meses de oración y penitencia, descubrió lo que sería para él el servicio de Cristo: seguir a su divino Rey en la batalla contra Satanás, bajo el estandarte de la Cruz para extender el reino de Cristo a toda la humanidad.
  Permaneció allí desde marzo de1522 hasta el mes de febrero del año siguiente. Allí experimentó los movimientos internos de "consolación" y " desolación" de los que hablara en los Ejercicios. Fue entonces la época de sus "ejercicios espirituales", que le condujeron a la elección de su vocación apostólica. Poco a poco fue encontrando el ritmo de vida que le permitía, además de hacer siete horas de oración diaria, ayudar a las personas que venían a pedir ayuda espiritual.
   Fue pasando de descubrir su propia identidad -¿ para qué servía su vida ?A la experiencia de vivir y discernir la voluntad de Dios sobre él. Llegó a su término en la gran iluminación de Cardoner: una visión sintética de si mismo y del sentido de su vida, en la Autobiografía, dice:.

   "Una vez iba por su devoción a una iglesia que estaba un poco más de una milla de Manresa, que yo creo que se llama San Pablo, y el camino va junto al río y yendo así en sus devociones, se sentó un poco con la cara hacia el río, el cual iba hondo. Y estando allí sentado, se le empezaron a abrir los ojos del entendimiento y no que viese visión alguna, sino entendiendo y conociendo muchas cosas, tanto de cosas de fe y de letras; y esto con una ilustración tan grande, que le parecían todas las cosas nuevas; no se pueda declarar los particulares que entendió entonces, aunque fueron muchos, sino que recibió una grande claridad en el entendimiento; de manera que en todo el discurso de su vida, hasta pasados sesenta y dos años, coligiendo todas cuantas ayudas haya tenido de Dios, y todas cuantas cosas ha sabido, aunque las ayunte todas en uno, no le parece haber alcanzado tanto como de aquella vez sola."

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