
Introduccion|
Dias: 1 | 2
| 3 | 4 |
5 | 6
| 7 | 8 |
9
Segundo
Día:
Lectura bíblica:
"Juan
decía a la multitud que venía a hacerse bautizar
por él: "Raza de víboras, ¿quién
les enseñó a escapar de la ira de Dios que se acerca?.
Produzcan los frutos de una sincera conversión, y no piensen:
"Tenemos por padre a Abraham". Porque yo les digo que
de estas piedras Dios puede hacer surgir hijos de Abraham. El
hacha ya está puesta en la raíz de los árboles;
el árbol que no produce fruto será cortado y arrojado
al fuego". La gente le preguntaba: "Qué debemos
hacer entonces?". Él les respondía: "El
que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y
el que tenga qué comer, haga otro tanto". Algunos
publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron:
"Maestro, ¿qué debemos hacer?". Él
les respondió: "No exijan más de lo estipulado".
A su vez, unos soldados le preguntaron: "¿Y nosotros,
qué debemos hacer?". Juan les respondió: "No
extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense
con su sueldo"." (Lucas 3,10 - 14)
Reflexión:
La conversión, la apertura al amor transformante de Dios
que produce un cambio en nuestra manera de pensar y de amar, es
una realidad que debe darse todos los días, a cada momento.
Muchas veces nos quedamos tranquilos pensando: "no mato,
ni robo", o "voy a misa los domingos y días de
precepto", o "formo parte de tal o cual denominación
religiosa"... Pero "Dios puede hacer surgir hijos de
Abraham de las piedras"; mientras muchos que se consideran
"hijos de Dios", tal vez sin darse cuenta, se van endureciendo
hasta tener un corazón de piedra que los incapacita para
amar.
Si nos convertimos de corazón, seremos capaces de descubrir
que, incluso cuando las cosas no suceden como nosotros lo deseamos
o en el tiempo que nosotros creemos oportuno, "todo redunda
en bien de los que aman al Señor" (Romanos 8, 28).
Oración:
Concédenos Señor y Padre nuestro alabarte y glorificarte
por tu gran bondad y misericordia, y que por los méritos
e intercesión de San Expedito, mártir, obtengamos
la gracia de una sincera conversión y la perseverancia
en las buenas obras. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.