Palabras
suyas
A
un moribundo: "Grande envidia te tengo, hermano mío,
porque vas a entrar en el paraíso"
A
un enfermo que se deshacía en cumplimientos: "Nada de
ceremonias, hijo mío, tú eres mi dueño, eres
el miembro de Cristo, y yo soy tu esclavo".
" Señor mío, hermano mío, alma mía
¿qué podré hacer yo por tu servicio?".
Mirando
un crucifijo: "Por este Cristo mío, yo caminaría
día y noche hasta el infierno; por lo que digan los hombres,
no levantaría la mano".
Cuando
algún ilustre personaje lo solicitaba y él estaba atendiendo
enfermos respondía: "Decidle que tenga paciencia; estoy
ocupado con nuestro Señor Jesucristo".
SAN
CAMILO |DATOS|ORACION|ANECDOTAS|ASOMBROSO|PALABRAS
Enviale
esta pagina a un amigo