Saber
vivir de santo Tomás Moro (1478-1535)
Felices
los que saben reírse de sí mismos, porque nunca terminarán
de divertirse.
Felices los que saben distinguir una montaña de una piedrita,
porque evitarán muchos inconvenientes.
Felices los que saben descansar y dormir sin buscar excusas, porque
llegarán a ser sabios.
Felices los que saben escuchar y callar, porque aprenderán
cosas nuevas.
Felices los que son suficientemente inteligentes, para no tomarse
en serio, porque serán apreciados por quienes los rodean.
Felices los que están atentos a las necesidades de los demás
sin sentirse indispensables, porque serán fuentes de alegría.
Felices ustedes que saben callar y ojalá cuando se les quita
la palabra, se los contradice o cuando les pisan los pies, porque
el evangelio comienza a penetrar su corazón
Felices si son capaces de interpretar siempre con benevolencia las
actitudes de los demás aún cuando las apariencias
sean contrarias. Pasarán por ingenuo: es el precio de la
caridad.
Felices, sobre todo, ustedes, su saben reconocer al Señor
en todos los que encuentren, entonces habrán hallado la paz
y la verdadera sabiduría.