ACEPTACIÓN DE LA ENFERMEDAD II
Ayúdame,
Señor, a obtener el fruto espiritual que Tú pretendes
con esta enfermedad que me has enviado.
Haz que comprenda que las enfermedades del cuerpo me ayudan a conseguir
un conocimiento más perfecto del mismo, a desprenderme de
todo lo creado y me invitan mediante la espontánea reflexión
que trae consigo, sobre la brevedad de la vida, a trabajar con más
empeño y seriedad en preparar mi alma para la vida futura
donde no existe ni enfermedad ni pena, sino el eterno gozo de tu
compañía.