

En el año 1192, cerca de Erfurt (Turingia),
una joven enferma pide el Santo Viático. Un sacerdote concurre,
le da la comunión y se purifica los dedos en un vaso de
cristal. Al retirarse la joven pide que se guarde esa agua ya
que allí se ha caído una partícula de la
hostia consagrada. Una criada va a cumplir la orden y dentro del
vaso encuentra Sangre y la partícula convertida
en un pedacito de carne.
El
6 de octubre de 1519 en Savona fue robado de la iglesia de San
Pedro un copón con las Hostias Consagradas. En ese momento
la campana mayor del templo comenzó a sonar, el
ladrón huye pero un grupo de fieles se acerca a la iglesia
extrañado por las campanadas y finalmente es descubierto
por su modo sospechoso de comportarse.
En
el año 1824 en Onil (Valencia) fue robada una custodia
conteniendo la sagrada comunión. El ladrón es apresado
pero se niega a dar a conocer el lugar donde la escondió.
Los habitantes salen a buscar la Hostia consagrada recorriendo
toda la localidad y los alrededores . Una viuda llamada Teresa
Carbonell está removiendo matorrales y ve un gran resplandor
que sale debajo de un gran bloque. Entre varios levantaron la
losa encontrando el viril con la Sagrado Hostia envueltos en un
trapo sucio. Esta Hostia fue conservada y se mantiene incorrupta
hasta nuestros días.