Oh
Glorioso Patriarca de los monjes, san
Benito, amado del Señor,
poderoso en milagros, Padre bondadoso para con todos los que
te invocan, yo te pido intercedas por mi ante el trono del
Señor.
En todo tiempo extiende tu protección sobre mí;
líbrame de todos los males de cuerpo y alma; defiéndeme
a mi y a todos los míos del poder de los enemigos
infernales.
Ruega
por mí a fin de que viviendo según la ley del
Señor, merezca ser hallado digno de recibir la eterna
recompensa. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Glorioso
apareciste en la presencia del Señor.
Por
eso el Señor te revistió de hermosura.
San Benito ¡en tus manos pongo mi vida, líbrame
del poder de los espíritus malignos!