Glorioso
San Antonio, intercesor poderosísimo, te ruego
que tomes bajo tu paternal cuidado mi alma, mi cuerpo, mi
vida y todas mis cosas, bien seguro de que nada podrá
dañarme en este mundo y de que todo me saldrá
bien bajo su vigilancia.
Recomienda mis necesidades y manifiesta mis miserias al Padre
de las misericordias y Dios de todo consuelo, para que por
tus méritos se digne confortarme en su santo servicio,
consolarme en mis aflicciones, librarme de todos mis males
pasados, presentes y futuros, y darme fuerza para sobrellevar
con resignación todos mis trabajos.
Estas gracias te pido, no sólo para mí, si que
también para todos los que las necesitan. Amén.