La
traición de Judas y .... ¡la mía!
Por Tu Gracia y Tu Amor por tu Misericordia.
¿Cuánto
me darán si se los entrego? Preguntó Judas al planear
traicionar al Maestro. Desde entonces, ha sido objeto de nuestras
críticas, ira, juicios y condena.
¿Y en qué soy yo diferente de él?
¿Acaso soy alguien para creerme juez? ¿No soy yo quien
te vende por placer? ¿No soy yo acaso quien te vende y cambia
no por 30 monedas, sino por 30 minutos de televisión? Vaya
trueque torcido e injusto.
¿En qué soy diferente? En el precio
que te pongo y nada más. Al olvidarme de Ti y juntarme con
quienes no te aman solamente para sentirme aceptado. Te pongo el
valor de mi orgullo, de mi reputación, mis deseos y te vendo
al mejor postor según convenga. Por eso...¿En
qué soy diferente?. Porque igual que Judas he pecado,
tocando fondo como nunca antes lo pensé posible.
Y mientras escribo; esa voz susurrante, venenosa y absurda no hace
más que castigar mi alma repitiéndome una y otra vez
que no soy digno de Ti. Con lágrimas, vergüenza y dolor
reconozco la verdad y sé que es cierto. Que no he merecido
nunca tu amor por lo que he sido o lo que haya hecho.
¿En qué soy diferente? En nada en cuanto
a la historia, pues igual te vendí.
Idólatra he sido. No por una imagen sino por dar tu lugar
a mis pasiones, deseos y orgullo.
Pero en algo soy diferente. Pues esta noche comprendo al fin el
alcance de tu amor, pues conociendo mis errores quisiste aún
darme un futuro, colgando tu cuerpo del madero maldito, y bendecirlo
con Sangre preciosa, derramada por el más perfecto amor.
Me recuerdas que todo Santo tuvo su pasado, y de la misma forma
todo pecador tiene su futuro si se arrodilla a tus pies, hace un
firme propósito de cambio en su vida... reconociéndose
redimido NO por méritos propios...sino por Tu GRACIA y Tu
AMOR, por Tu DIVINA MISERICORDIA. Gracias Cristo.