Reflexion
sobre la confesión
Primer Medio para alcanzar la gracia por San Alonso Rodríguez
Pues
el primer remedio que ha de tomar el alma para alcanzar esta preciosa
perla de la gracia de Dios es que muy despacio y con gran estudio
y diligencia se ocupe de hacer una confesión general de toda
la vida, por escrito...
Se ha de poner algunos días, antes que se confiese, a ponderar
los muchos y graves pecados que ha hecho y cometido contra su Dios,
al cual ha sido tantas veces traidor, rebelándose la criatura
contra su creador; poniéndolos en una suma delante de sí...
le hablarás (mirándole a El y mirándote a ti
tan malo y lleno de tantos y enormes pecados) le hablarás
de esta manera: "¿Es ésta la paga que os
doy, Dios mío y Señor mío, porque creasteis
para mi servicio los cielos y la tierra, el sol y la luna y las
estrellas, y que, hasta los ángeles queréis que me
sirvan? ¿Es ésta la paga que os doy y los servicios
que os hago?... ¿Es ésta la paga, Dios mío,
que os doy porque vuestro santísimo Hijo me redimió
tan a costa suya, y dio la vida por mí y por todo el mundo?....
Dios mío, para siempre jamás.
Que esperes al que no te busca, y busques al que huye de Ti y que
hagas tan buenas obras al que a Ti te las hace tan malas, ofendiéndote.
¿Quién no muere del amor de tan buen Señor?
Y que te acuerdes del que tanto se olvida de Ti Oh bondad de tal
Dios.
Al paso, que el alma se enciende con este ejercicio y otros en el
amor de su Dios a ese paso crece en ella la contrición y
dolor de sus pecados, y el propósito firme de no ofender
a Dios por la vida.