El
Señor es el médico de nuestras almas por san Basilio

Nuestro Señor Jesucristo vino al mundo a salvar a los pecadores.
La palabra del Padre clama y dice, incitando a la penitencia:
"Venid a mí todos los que están fatigados
y agobiados, y yo os daré descanso". Cuando
decidimos seguirlo, El se convierte en camino de salvación.
La muerte nos había devorado a todos, pero sabed que Dios
ha enjugado las lágrimas de los arrepentidos. Fiel es Dios
en todas sus palabras. El médico de las almas presto se encuentra
para sanarte, y no sólo a ti, sino a cuantos incurrieron
en el pecados. Suyas son aquellas dulces y consoladoras palabras:
"no necesitan médico los sanos, sino los que se
encuentran mal. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores."
¿Qué excusa puedes tener ahora tú o cualquier
otro, si El mismo invita dulcemente?
Ha querido Dios librarte de la presente aflicción, y te promete
además la luz esplendente, superadas las tinieblas del mundo
actual. El Buen Pastor, abandonadas las restantes ovejas, te busca
a ti. Si te dejas conducir, no dudará en llevarte cómodamente
sobre sus hombros, satisfecho por haber hallado a la oveja perdida.
El Padre te espera, confiando en tu retorno. Vuelve pronto; te divisará
desde lejos y saldrá a tu encuentro, te abrazará colmándote
de caricias, al verte arrepentida y purificada por tu dolor. No
contento aún, te adornará con la estola de la gracia,
despojándote del hombre viejo y, de sus obras, te colocará
el anillo de la alianza en tus manos limpias ya de la sangre de
muerte, ciñendo tus pies con sandalias, para que no retornen
las pisadas por el camino de la perdición y tomen el sendero
de la paz evangélica.
Anunciará a sus ángeles y hombres que es un día
de alegría y de gozo, porque tu alma se ha salvado. Lo atestigua
Cristo : "os digo que habrá más alegría
en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa
y nueve justos que no tengan necesidad de conversión".
Y, si alguno de los presentes se extraña de la prontitud
con que fue perdonada, el buen Padre contestará en tu nombre:
es necesario alegrar y regocijarse porque esta hija mía estaba
muerta y ha vuelto a la vida; perdida y ha sido encontrada."