SAGRADO



La misa y la familia con chicos.

Cuando los padres con hijos chicos van a Misa ocurren distintas situaciones o "escenas":
Algunos pequeños encaran el altar y se paran al lado del celebrante, o comienzan a hacer monerías, o se suben a escalones y comienzan a hacer equilibrio... otros o comienzan a gritar o a golpear algún objeto... y los hay que corren estrepitosamente desde la puerta al altar. Algunos padres se descontrolan y les tiran la oreja o el pelo o les aprietan el brazo de tal modo que debe quedar morado o los retiran hacia la calle con "cara" de "te voy a matar".

Sin embargo es muy importante que los padres vayan con sus hijos a Misa, así van aprendiendo lo que significa el día del Señor.
No tenemos recetas para dar pero sí podemos recoger la experiencia de distintas familias:

a) Explicarles en nuestra casa adonde vamos, qué vamos a hacer y cuál es el significado de la Misa (con indicaciones según la edad de los chicos). Esto hará que los niños vayan entendiendo y por lo tanto no se pongan a charlar porque están aburridos.
Se puede explicar las partes de la Misa, recalcando que la más importante es la consagración y que es el momento oportuno para rezar y pedir por las necesidades de la familia. Según la edad se puede comentar a la salida las lecturas del día, lo que hará que el niño el domingo siguiente esté más atento.

b) si ya saben leer conseguirles cancioneros para que puedan seguir los cantos y si no saben leer enseñarles los más breves o los estribillos.

c)a los más pequeños no dejar que se desplacen solos (que estén en el banco junto con los padres).

d)Ponderarlos cuando se portaron bien y hacerles notar cuando no fue así.

e)Los niños aprenden de los padres, si ven que ellos siguen con devoción la celebración, tomarán este ejemplo.

No hay una solución única. No obstante, no hay nada mejor que asistir a la santa Misa en familia, aunque en alguna oportunidad pasemos un mal rato. Bien lo vale por lo que se consigue.