SAGRADO



El niño y Dios

El niño es muy observador y se da cuenta de pequeños detalles que connotan la actitud religiosa de los padres: signos de la cruz, momentos de oración y silencio a lo largo de la jornada, asistencia a los actos de culto, etc.
 A partir de los 3 años se despierta en el niño un notable interés por Dios, le gusta ponerse a rezar, inventar oraciones.
  Es el momento para que empiece a confiarse en Dios. Se cree en Dios porque cree en el amor de su papá y de su mamá y de las personas que son cariñosas con él. Acepta lo que le proponen porque cree en esas personas. Le aplica a Dios las cualidades de sus padres.
  A partir de los 3 años también se da la edad de los porqués y que se puede usar para hacer catequesis con ellos. Admitirá que Dios es bueno, que lo acompaña, que le puede hablar. Los padres deben cuidar toda imagen de Dios relacionada con el castigo o el temor.
  A los 4 años el niño puede ver a Dios como Todopoderoso y creador del mundo. Se le puede hablar de la Santísima Trinidad ( se puede enseñar la señal de la Cruz y hacer una catequesis sobre el Padre como creador, el Hijo entregado para que nos amemos y el Espíritu Santo que nos enseña a amar).
Ente los 4 y 6 años el niño descubre la figura del madre en el seno de su familia. En esta etapa el niño le aplica a Dios las cualidades protectoras.