Cómo
vivir la cuaresma
Es
un tiempo cargado de símbolo: la cuarentena de Moisés,
la de Elías y la de Jesús ( todos estuvieron 40 días
en el desierto o la montaña).
Moisés estuvo en el monte Sinaí, recibiendo allí
las tablas de la Ley.
Elías perseguido por la reina Jezabel, va al desierto huyendo.
Allí es fortalecido por el Señor y camina hasta el
monte Horeb.
Jesús al comenzar su vida pública es conducido por
el Espíritu al desierto, donde es tentado.
De
estas tres experiencias podemos extraer rasgos para nuestra cuaresma:
a)
de Moisés concluimos que para el encuentro con
Dios y su voluntad (los mandamientos) es necesario el silencio,
la intimidad y la interioridad ( Ex 34).
Propuestas
para nuestra cuaresma:
1) Dejarnos tiempo para poder rezar todos los días
(organizarnos de tal modo que siempre podamos orar). A modo de sugerencia
puedes hacer la oración de la Cuaresma, la Devoción
a la Santa Faz, la Oración a Cristo Crucificado u orarle
a Dios con tus propias palabras.
2) Poder orar con devoción el Vía Crucis todas
las semanas.
b)de
Elías recibimos que necesitamos alimentarnos del
Señor ( en la Eucaristía y en Su Palabra) para caminar
por el desierto de la austeridad, de la penitencia.( 1 Rey 19).
Propuestas
para nuestra cuaresma:
1) Participar frecuentemente de la santa Misa (además
de la dominical, poder participar en la semana),
2)
Leer todos los días un trozo del Evangelio, meditarlo
y tratar de vivirlo en el día.
C)de
Jesús
conocemos que la oración y el ayuno son esenciales para vencer
al demonio y hacer la voluntad de Dios.
Propuestas
para nuestra cuaresma:
-
Ayunar
(no sólo el Miércoles de Cenizas y el Viernes Santo,
sino agregar otros días voluntariamente)
-
Hacer
la abstinencia de carne todos los viernes. Abstenernos
de otras cosas por ejemplo ver el tiempo que le dedicamos a la
televisión, a la computadora o a otro entretenimiento y
dedicárselo a la oración o al servicio a los otros.
Abstenernos de cosas a las que estemos muy apegados (bebidas,
golosinas, comidas, tabaco, etc).
-
Ayunar
de todo lo que no nos ayuda a vivir como cristianos (ver conversaciones,
lugares, actividades, encuentros, etc)
-
Hacer
una sincera y profunda confesión sacramental.
-
Ejercitarnos
en la práctica de las obras de misericordia.