
Fueron
hombres sencillos y humildes, llamados por Jesús para
dejarlo todo y seguirlo. Compartieron con El su vida pública,
sus enseñanzas.
Fueron testigos de sus milagros.
Vivieron el dolor y el miedo de la pasión y muerte de Jesús.
Celebraron Su Resurrección.
Esperaron al Espíritu Santo y lo recibieron en Pentecostés.
Salieron a predicar a todo el mundo siguiendo el mandato de Su Maestro.
La mayoría murió martirizada.
Y hoy interceden desde el Cielo por cada uno de nosotros.
De
estos pueden encontrar con su biografia e historia en Sagrado
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