Los
novios y la oración
En
este caminar juntos durante la etapa del noviazgo, es fundamental
para los jóvenes cristianos el poder orar juntos.
Rezar así significa ponerse delante de Dios como pareja.
La oración de los dos toca lo que más les interesa:
su camino de madurez, las dificultades del conocimiento mutuo, las
experiencias, el futuro, los proyectos, los problemas y las esperanzas.
Así como "los dos serán una sola carne",
así debe ser progresivamente su oración: un momento
que unifica el rezo y la historia de cada uno.
En aquellos momentos donde la rutina pareciera ahogar esos primeros
meses de enamoramiento color rosa, donde todo es novedad, sorpresa;
o en aquellos en que las preocupaciones, problemas y dificultades
parecieran debilitar el lazo que en un primer momento jurarían
que era eterno; o en esos donde sólo predomina la sensualidad,
donde el demonio ataca con más fuerza, es donde la oración
tiene que ser la protagonista, el arma para salir airosos, para
combatir a la fiera que quiere destruir lo que Dios ha unido y evitar
que juntos lleguen a la santificación..
Un noviazgo basado en la oración asegura la estabilidad y
felicidad de la pareja, puesto que es Dios mismo el testigo de esta
maravillosa historia de amor y también contribuye al crecimiento
y fortalecimiento de la vida comunitaria.
Un noviazgo que se nutre de la Eucaristía dominical, de la
confesión frecuente y de la oración en pareja crecerá
fuerte, porque lo hará con el amor de Dios que los aliará
a El y entre sí.
Te
invitamos:
1- Participar de la santa Misa todos los domingos, juntos.
2- Orar con tu novio/a, a continuación te damos algunas indicaciones.
Tómense de las manos, cierren los ojos y póngase en
presencia de Dios ( puede ayudar imaginarse a Jesús tomado
de las manos con ustedes).
Luego cada uno exprese en voz alta la intención a Jesús
(por ejemplo "Jesús, danos luz para enfrentar esta situación",
"Jesús, te pedimos...", "Señor, te
damos gracias por...") lo que surja de sus corazones, lo más
sinceramente posible), el otro acompaña la oración
diciendo al terminar la intención "te lo pedimos",
o "te damos gracias" según haya sido la oración.
Cuando sientan que no hay más intenciones para poner, pueden
terminar rezando un Padre Nuestro juntos.
Esto también lo pueden hacer en un templo, frente al Sagrario.
3- Participar de retiros espirituales
4- Integrarse a algún grupo de oración.